El arte del packaging

Antes de nada, vamos a responder a la pregunta de qué es el packaging. La respuesta es muy sencilla, es el arte de embalar. Bajo este anglicismo se amparan todo tipo de empaquetamientos temporales para productos, ya sea para que resulten más atractivos en la estantería del comercio o para optimizar su transporte y almacenaje. Desde Mensajería Low Cost recomendamos a todos los negocios online, pequeños y grandes, que diseñen bien su ‘packaging’ (al final vamos a dejarnos llevar por el anglicismo) con estas dos premisas, ya que todo influye en las cifras de ventas y en los márgenes de beneficio.

Actualmente hay auténticos artistas de esta disciplina, con formas muy creativas para presentar productos de una manera única. Veamos algunos ejemplos ya clásicos.

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Todo esto es maravilloso,  y marca una diferencia que puede fidelizar al remitente para siempre, pero seamos claros: sólo una gran empresa, con un presupuesto de marketing alto, se puede permitir diseñar embalajes exclusivos y creativos para enviar por mensajería, y además se puede caer en el error de transmitir una imagen de lujo y delicatessen que no es la deseada (el packaging no puede ser más caro que el propio producto).

Sin embargo, aquellos pequeños ecommerce y negocios online que están empezando o con un volumen de negocio medio pueden renovar esa imagen que transmiten a través de sus paquetes de forma sencilla y sin grandes inversiones, para fidelizar a sus clientes antes incluso de abrir la caja. A continuación os dejamos unos cuantas ideas que podríais aplicar no sólo al enviar paquetes desde una tienda online, quizás también para enviar paquetes personales de una forma especial. ¡Creatividad al poder!

Ideas para un packaging básico

1. Escoger bien la forma. Esto es algo en lo que un profesional del diseño debería intervenir también, de todas formas. Dependiendo del tipo de producto que vendas o envíes por mensajería, podrás asociarle una forma convencional, original o inesperada. Puede que en Self packaging encontremos algo que se ajuste a nuestras necesidades.

2. Personalizar la caja. Una idea brillante es la que Pastelería Selvi utilizó para su packaging, elegante, ordenado y sencillo. Simplemente imprimiendo unas etiquetas/pegatinas bien diseñadas (por un profesional) podemos aportar mucha calidad al enviar un paquete por mensajería.

3. Añadir valor a la caja. Dentro de esas personalizaciones también cabe la posibilidad de que la caja sirva para algo más que para empaquetar y enviar (como en el ejemplo de la caja-percha visto más arriba). Con una impresión sencilla podemos convertir la caja en un desmontable práctico. Hemos encontrado unas cuantas plantillas en el blog de Diego Mattei. La idea sería genial para una tienda de juguetes o de ropa infantil, ¿no creéis? Pensando en lo que va dentro, ¿para qué otra cosa relacionada podría servir la caja?

4. Añade algo dentro de la caja. Sí, un regalo, una muestra. Pero no cualquier cosa, no nos referimos a incluir dentro de la caja un par de tarjetas o un catálogo. Para fidelizar al cliente o destinatario se le puede enviar dentro de la caja algo personalizado (con un espacio en el que podamos escribir el nombre del remitente, por ejemplo). Puede ser un producto económico de merchandising que diga algo vivo de la marca (una pequeña libreta en blanco personalizada en el caso de una librería, una foto/postal de la Toscana en una tienda de productos italianos).

Son sólo unas ideas que lanzamos al aire para despertar la inspiración de quien lo necesite. El objetivo debe ser que cada cual, al enviar un paquete por mensajería, aporte un valor especial a lo que esté enviando, y sobre todo, la humanidad y cercanía que nos roban las nuevas tecnologías y sus distancias insalvables.